El Encuentro
En esta espiral
violenta por la que
circulamos todos los días,
En uno de sus giros
más rápidos y sorpresivos,
En el momento en
que el
viento solar arreciaba
Mientras la fuerza centrífuga de cada
vuelta se empeñaba
en expulsarme
A punto de
perder el centro y la
esperanza,
Te encontré.
El Planeta cambio de ritmo,
Florecieron algunos
desiertos,
Los animales (incluyéndonos) se aparearon
sin ser primavera,
Los oasis se secaron porque yo
me los bebí,
Por algún tiempo me
hice pequeño y logré vivir
en un tibio y seguro
pliegue de tus pechos.
No necesité nada
más
Solo ir a tu encuentro.
Pero las fuerzas despiadadas de
nuestras órbitas
Fueron más
grandes que tu gravedad y
la mía
Y, aunque arañé
tus atmósferas y tú encendiste todos tus volcanes como
propulsores,
Hasta allí llego nuestro
encuentro.
Comprenderás que mis
mares son ahora más
salados porque saben a lágrima,
Mis sauces son cada
vez más amargos,
Mi lluvia simplemente
más ácida
Y toda la dulzura que me
resta
Nace de
saber que las elipsis
que dibujamos
En medio la oscuridad
Nos llevarán
algún día
Cuando orbitemos nuevos soles
A otro inevitable encuentro.